El Barrio Judío de Barcelona – Lugares con historia

Las juderías surgieron en la Edad Media como resultado de la intolerancia practicada por los cristianos y del deseo por parte de los judíos de mantener su unidad y exclusividad. Call, como se las conoce en catalán, y del hebreo kahal, es la palabra utilizada para designar las juderías o barrios judíos. Solo hace referencia al espacio físico, en ningún momento se utiliza este término como sinónimo de comunidad hebrea. La maleta viajera nos lleva a conocer una de las juderías más notables del país y cuyos resquicios permanecen a la espera de ser visitados: la de Barcelona.

El Call de la Ciudad Condal estaba en el actual Barrio Gótico, en los alrededores de la catedral. Era el call más grande, con una población de unas 5.000 personas. Entre la plaza de Sant Jaume y la calle de Sant Honorat se encontraba una de las dos puertas de la judería.

La actual calle de Sant Domènec del Call era al arteria principal del barrio. Debe su nombre a la destrucción del mismo, que tuvo lugar a consecuencia de un linchamiento el 5 de agosto de 1391, festividad de santo Domingo. El saqueo duró dos días, durante los cuales fueron asesinados 200 judíos y expulsado el resto.

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Menorá en la sinagoga del Call de Barcelona./Ferbr1

Las autoridades municipales no tenían ninguna jurisdicción sobre el Call, que dependía directamente del rey, pero ya a partir del siglo XIV se dictaron ordenanzas restrictivas para los judíos, referidas sólo a situaciones o actuaciones fuera del barrio del Call. En el año 1079 la población judía de Barcelona era de unas 70 familias, mientras que en el siglo XIV se amplió a 4.000 personas. El crecimiento en número de familias y la llegada de los judíos expulsados de Francia hicieron necesaria una ampliación del distrito; se creó, pues, el Call Menor.

Que el Call fuese un espacio cerrado no significa necesariamente que los hebreos viviesen aislados. En Montjuïc, el monte de los Judíos, además del cementerio, poseían tierras de cultivo y algunas casas o torres. Mientras, en el llano de Barcelona tenían muchas tierras, principalmente viñas, huertos, campos de cultivo y árboles frutales.

La sinagoga era el centro de la comunidad judía; la scola, el lugar donde se celebraban las fiestas más importantes (la circuncisión, la bar-mitsvá, la celebración pública del sábado, Roix ha Xanà (Año Nuevo), Xabuot (Pentecostés), Sucot (fiesta de las Cabañuelas), Pasakh (Pascua), Khanuca (fiesta de las Luces), Tixà ve Av (conmemoración del Templo) y Purim (fiesta de la reina Ester) y, también, el lugar donde se hacían las asambleas y reuniones, se daban avisos, se celebraban juicios, se aplicaban las leyes…

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Calle del Bisbe, en la Judería de Barcelona.

Por las intrincadas callejuelas de la judería barcelonesa el viajero llega a la plaza del Pi, presidida por la iglesia de Santa María del Pi, y a la vecina plaza de Sant Josep Oriol, ocupada durante los fines de semana por pintores que exponen y venden sus obras. El hecho de hallarse cerca de calles eminentemente comerciales, como Pretitxol, Portaferrissa o la misma calle del Pi, convierte este lugar en un rincón muy animado, factor que a menudo aprovechan los músicos y artistas callejeros para mostrar su arte a campo de unas monedas.

El viajero puede conocer otros lugares de notable pasado si deambula por los barrios de la Ciudad Condal. Como Barcino, los restos romanos de la antigua Barcelona, cuyo punto de partida lo podemos establecer en la plaza del Rey. O el barrio del Raval, un distrito con más de 6.000 años de historia.