El primer paisaje humano

Siete cabañas grabadas en una placa de esquisto. Una “fotografía” prehistórica del campamento de cazadores nómadas que vivieron hace más de 13.000 años en lo que hoy es el yacimiento del Molí del Salt, en el municipio de Vimbodí i Poblet (Tarragona). Los arqueólogos del Institut Català de Paleocologia Humana i Evolució Social (Iphes) han documentado el primer paisaje humano de la historia del arte.

“Es una pieza absolutamente singular, se habían encontrado grabados de animales o de paisajes, como montañas o un río, pero es la primera vez que encontramos un poblado”, explica Manuel Vaquero, investigador del área de prehistoria de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y del IPHES. El análisis de la plaqueta, en el que también ha participado Marcos García-Díaz (de la Universidad del País Vasco), muestra la similitud de los motivos representados con las cabañas construidas por los grupos de cazadores-recolectores y que están documentadas etnográficamente. Incluso encaja con el número de chozas representadas (siete), el tamaño habitual de una banda de cazadores. El grabado se hizo con una misma herramienta y en un corto espacio de tiempo, “lo que sugiere que su autor estaría mostrando la realidad que tenía ante sus ojos”, añade Vaquero. Un paisaje en el que este arqueólogo dirige cada año desde 1999 una campaña de excavación. El yacimiento del Molí del Salt ha dado muchas alegrías a los investigadores (de aquí ha salido la colección de piezas de arte del paleolítico más importante de Catalunya), aunque esta plaqueta ha sido el hallazgo más relevante.

grabados de puntos en la Cueva del Castillo
grabados de puntos en la Cueva del Castillo

La encontraron en las excavaciones del verano de 2013 pero trascendió ayer con la publicación en la revista especializada Plos One del estudio de la pieza, de 18 centímetros de largo y 8,5 de ancho. “Este tipo de cabañas están muy bien documentadas, pero el grabado es difícil de interpretar porque no se puede comparar con ninguna otra pieza, es la obra de alguien que valoraba el paisaje; los grabados que encontramos habitualmente se relacionan con el mundo simbólico, mágico, ritual, religioso…”, añade Vaquero.

La plaqueta ha aparecido unos treinta centímetros por debajo del nivel donde comenzaron las excavaciones. “Todavía no hemos excavado ni un tercio del yacimiento”, advierte Vaquero. Se trabaja con mucha precisión, retirando la tierra con pinceles. La minuciosidad se ha visto recompensada con una media de 5.000 restos arqueológicos en cada campaña: desde herramientas de sílex a colgantes hechos con conchas y varios grabados de animales en placas de hasta 30 centímetros de largo por 20 de ancho.

Fuente: La Vanguardia