La presencia de genes neandertales en Asturias es de las más bajas de España

Por la cantidad, calidad y rango de dispersión de los restos prehistóricos correspondientes con el hombre de Neandertal hallados en la Península Ibérica, España se ha ganado en todo el mundo la consideración de ‘cuna del Neandertal’. Sin embargo, esa realidad no se cumple en Asturias, cuyos habitantes presentan uno de los códigos genéticos con menor presencia de sustrato Neandertal de todo el país; un hecho que no ha impedido que buena parte de los ancestros maternos de los pobladores del Principado sean de los más antiguos de los que se tiene conocimiento. Esas son las dos conclusiones más importantes, con respecto a Asturias, que ha obtenido el ‘Proyecto Genográfico’ de la sociedad National Geographic, una iniciativa internacional creada para determinar el origen de la Humanidad y el grado de diversidad genética de los pobladores de distintas regiones del mundo.

Desde sus ya milenarios orígenes, el ser humano se ha preguntado una y otra vez cuál es su origen y de qué modo su linaje ha evolucionado hasta alcanzar el punto presente de desarrollo. Tales cuestiones han acaparado trabajos y debates científicos a lo largo de siglos. En abril de 2013, cien personas de toda Asturias se reunieron en el Centro Cultural Oscar Niemeyer para proporcionar sus muestras de ADN, por medio de un raspado bucal. Y ayer, en el mismo escenario, los resultados se dieron por fin a conocer.

Fue el propio coordinador de este trabajo, el antropólogo portorriqueño Miguel Vilar, quien, desde Washington D. C. y a través de videoconferencia, presentó las conclusiones del estudio a un nutrido público compuesto mayoritariamente por los participantes en la toma de muestras, entre ellos, la alcaldesa de la ciudad, Pilar Varela. De los múltiples datos facilitados, Vilar destacó uno en particular: el escaso porcentaje de sustrato del hombre de neandertal que se ha encontrado en el ADN de los asturianos.

«En Asturias, la mezcla de humanos modernos con neandertales es de las más bajas con las que nos hemos topado en España, menos del 2 por ciento, cuando en otras regiones oscila entre el 2,5 y el 3 por ciento», explicó. Una revelación que confirma que la presencia de dicho colectivo prehumano en lo que actualmente es el territorio del Principado «no fue tan amplia como esperábamos, y eso es algo sumamente curioso; sobre todo, si tenemos en cuenta que España es considerada unánimemente su cuna».

Junto con ese descubrimiento, Vilar también incidió en otro elemento inusual que la población asturiana presenta con respecto al resto de españoles: la mayor mezcla de linajes distintos existente en los ancestros maternos con respecto a los paternos, y el amplio porcentaje de ancestros femeninos de una antigüedad situada entre los 20.000 y los 40.000 años, notablemente mayor que en el caso de sus contrapartes masculinas.

Un análisis más pormenorizado de las afirmaciones anteriores denota que, tanto en el caso de los linajes maternos como en el de los paternos, la inmensa mayoría de ellos proceden de Europa central, siendo la proporción del 42 y del 66 por ciento, respectivamente. Una situación «normal en el conjunto de España, y que se debe a la gran cantidad de pobladores centroeuropeos que llegaron a Iberia tras el colapso del Imperio Romano».

Pero son el resto de orígenes los que han generado sorpresa en los científicos de National Geographic. Así, en el caso de los linajes maternos, un 23 por ciento de ellos proceden de Oriente Medio; un 8 por ciento, del norte de África; un 7 por ciento, de las islas británicas, y un escaso 1 por ciento, de América. Sin embargo, el 19 por ciento restante se corresponde con los denominados linajes recolectores y cazadores, los más antiguos de los que se tiene constancia.

No sucede lo mismo al estudiar la situación de los ancestros paternos, en cuyo caso la presencia de dichos linajes se reduce al 1 por ciento, siendo un 18 por ciento originarios de Oriente Medio, un 9 por ciento del norte de África y un 6 por ciento, de las islas británicas. A juicio de Vilar, semejante contraste se debe a que «cada nueva migración de hombres ha reemplazado a la anterior, mientras que las mujeres han tendido a quedarse en suelo asturianos, y se han mezclado con los nuevos hombres que han ido llegando. Eso explica la alta diversidad genética de los antecesores maternos».

El líder de esta iniciativa justificó tales datos ante el público argumentando que «Asturias fue, y lo sigue siendo, un área bella y atractiva, donde a mucha gente le gustaría vivir. Eso ha motivado que grandes grupos migratorios, mayoritariamente masculinos, hayan viajado hasta la actual Asturias y hayan encontrado allí una buena vida, quedándose hasta ser reemplazados, y dejando su huella genética».

Nueve años de trabajo

La información facilitada ayer en el Niemeyer se sumará a los ficheros del ‘Proyecto Génico’, cuya labor ya ha alcanzado los cinco continentes desde que, en 2005, el doctor Spencer Wells, director del Departamento de Ciencia y Exploración de National Geographic, decidiese reconstruir la historia de la evolución genética de la Humanidad. «Nos estamos deshaciendo de la idea de razas y de diferencias étnicas. Puede que varíen los colores de piel, pero genéticamente no somos diferentes», sintetizó Vilar.

Según su criterio, ese conocimiento puede ayudar a hacer de la sociedad actual una realidad más tolerante. «Una educación básica sobre esto en la escuela podría promover más entendimiento entre personas y países. Y no creo que mi generación llegue a verlo, pero confío sinceramente en que lleguemos a ese punto».

AUTOR: BORJA PINO |  AVILÉS.

FUENTE: http://www.elcomercio.es/