Los arqueólogos dudan del hallazgo en Haití de la -Santa María- de Colón

Científicos de ambos lados del Atlántico afirman que sin investigación científica completa es imposible identificar unos restos como esos.

El espectacular anuncio publicado hace unos días desde Londres por David Keys en “The Independent”, de que un explorador ha hallado los restos de un barco que podría ser la nao “Santa María”, la de Cristóbal Colón, en aguas de Haití, ha dado la vuelta al mundo.

Según declaró el explorador Barry Clifford “la topografía y las evidencias arqueológicas sugieren que este pecio es la Santa María“.

Añadió: “Espero que logremos la primera evidencia arqueológica del descubrimiento de América“. Y calificó el de “extremadamente servicial” el papel del Gobierno haitiano, con el que quiere ahora trabajar y excavar el yacimiento.

El equipo dirigido por Barry Clifford y el arqueólogo Charles Beeker, de la Universidad de Indiana afirma que el hallazgo del pecio tuvo lugar en 2003, año en el que entraron en la zona para realizar una completa exploración fotográfica y ahora han regresado para completar una investigación previa no invasiva, con sónar y otras tecnologías incluidas.

Sin embargo, los arqueólogos consultados a ambos lados del atlántico restan credibilidad a este tipo de anuncio, puesto que ellos consideran que desde la práctica científica no se pueden identificar, ni hipotéticamente, los restos de un barco sin llevar a cabo una completa investigación y excavación.

El explorador Barry Clifford, muestra supuestas pruebas de su supuesto hallazgo de la carabela "Santa María" en Haití, una de las tres naves en las que llegó Cristóbal Colón al Nuevo Mundo.
El explorador Barry Clifford, muestra supuestas pruebas de su supuesto hallazgo de la carabela “Santa María” en Haití, una de las tres naves en las que llegó Cristóbal Colón al Nuevo Mundo.

El naufragio de la Santa María

El día de Navidad de 1492, en un mar en calma total, mientras un grumete llevaba el timón -contraviniendo la orden directa de Colón- la nao encalló en un banco de arena próximo a la costa y ya nadie pudo salvarla. El almirante sabía de la existencia de bancos de arena y había enviado por delante a sus hombres en botes para conocer el camino. Por tanto, ordenó que un piloto fuese siempre gobernando la nave, mientras la carabela “Pinta” estaba a una distancia de media legua.

Una vez producido el embarrancamiento y con gran enojo del almirante, Colón decidió cortar el mástil, y pidió que se llevase toda la carga a tierra y con casi la totalidad de sus maderas y clavos se construyó el Fuerte Navidad, que sería el primer asentamiento español en América. Así que resulta imposible que haya muchos restos de ningún barco, en realidad.

Poco importa que Clifford y Beeker hayan realizado inmersiones complementarias este año y afirmen que los datos históricos y de corrientes coinciden. Su anuncio no es compatible con la práctica científica, según los arqueólogos españoles, por mucho que revistan de “tentativa” la identificación del pecio. Ciertamente, sin embargo, la mera posibilidad del hallazgo ha hecho soñar a muchos con nuevas pistas sobre estecapítulo fundamental de la historia naval española y de la humanidad. Tal es la potencia que tiene para nosotros la investigación de este episodio.

Lo hallado es un afloramiento de piedras de lastre de algún barco junto a las que los hombres de Clifford, en 2003, pudieron situar un cañón, que para más inri en la actualidad ha desaparecido. ¿La “Santa María”? Resulta casi imposible de demostrar. El hecho de que haya sido en aguas de Haití obliga a recordar que allí los yacimientos han sido muy castigados por el expolio. Tras el terrible terremoto de 2010, hubo un crecimiento exponencial de los cazatesoros que sacaron provecho de aquel caos que conmovía al mundo.

Algunas compañías como Sub Sea Research incluso llevaron ayuda humanitaria a la isla con sus barcos, después de haber estado excavando hasta cinco yacimientos durante años. Por otra parte, en Haití se produjo una dura polémica en 2011 con Charles Beeker, uno de los dos pretendidos descubridores de la “Santa María”, porque apareció en la isla tratando de lograr de autoridades municipales permisos de excavación para rescatar el “Oxford”, del capitán Henry Morgan. La web está plagada de testimonios contra su presencia.

Recreación de la llegada de Cristóbal Colón a América.
Recreación de la llegada de Cristóbal Colón a América.

Hoy es tierra firme

Carlos León, uno de los arqueólogos españoles con más experiencia en el vecino Santo Domingo, se muestra escéptico y afirma que según los más serios estudios geológicos, de hace décadas, el lugar donde encalló la “Santa María” está hoy en tierra firme, por el cambio registrado en la costas. Además, recuerda que tal y como afirma Colón en su “Diario de abordo” toda la carga “fue extraída por sus hombres, y no dejaron prácticamente ni un clavo”.

La investigación será financiada en parte por el History Channel, que ha logrado la exclusiva, en lo que parece una operación mediática bastante calculada, que podría despertar interés de otros inversores, como ya ha ocurrido con otros hallazgos de Clifford en años precedentes. A principios de los ochenta anunció el hallazgo del “Whydah, hundido en 1717. Es difícil que un pasado de caza de tesoros pueda borrarse antes de que se demuestre la veracidad de su hallazgo. Por eso parece prudente no tomarlo muy en serio en esta ocasión.

Un libro único para un cazatesoros único

Barry Clifford asistió, mediados los años noventa, a la publicación de un libro “Walking the planck”, escrito para denunciar sus prácticas en el descubrimiento del “Whydah”. No hay muchos cazatesoros que hayan merecido ese honor.

El autor, Stephen Kiesling, contratado para narrar la excavación de aquel barco pirata, terminó escribiendo un alegato contra el modo engañoso de actuar de estos exploradores: atraer al inversor, ganar portadas (incluso buceando con celebridades como John F. Kennedy Jr.) especular con el valor del tesoro sumergido (400 millones de dólares para un valor final de 10 millones) y captando inversores (hasta 6 millones logró) más por la aventura que por la ganancia.

Fuente: ABC