Los bisontes, un tesoro de Omega-3 para el hombre prehistórico

Investigadores del Campus de Excelencia Internacional en Agroalimentación, (CeiA3) y de la Academia de Ciencias Rusa de San Petersburgo han realizado un estudio que revela cómo la grasa subcutánea de los bisontes prehistóricos presentaba niveles «excepcionales» de ácidos grasos Omega-3 y Omega-6.

Este hecho, según recoge el trabajo publicado en la revista «Scientific Reports», supuso una «función primordial» en la alimentación de los cazadores del Paleolítico y Mesolítico, quienes mediante el consumo de grasa de bisonte podrían haber satisfecho sus necesidades de Omega-3 sin tener que recurrir a pescado o fuentes vegetales, cubriendo sus necesidades de energía.

En un comunicado, la Universidad de Almería (UAL) -donde se han analizado las muestras- indica que el conocimiento de la disponibilidad de dichos ácidos para los seres humanos en la prehistoria es «muy relevante, ya que de ello se pueden sacar conclusiones útiles sobre los hábitos alimentarios saludables para los humanos de hoy en día».

El hecho de dilucidar los hábitos alimentarios del ser humano en la prehistoria «permitiría relacionarlos con las enfermedades de la época para poder establecer pautas de alimentación y así mejorar la nutrición de los humanos actuales», han puntualizado.

Durante la Edad de Hielo y tiempos inmediatos, la grasa subcutánea de los grandes mamíferos desempeñó «una función primordial en la alimentación de los cazadores humanos del Paleolítico y Mesolítico como fuente no sólo de energía, sino de ácidos grasos Omega-3 y Omega-6».

«Hasta hace poco tiempo se creía que el mamut y el rinoceronte lanudo se habían extinguido al final del Paleolítico, pero se han descubierto zonas de Siberia donde permanecieron hasta tiempos recientes», indica la UAL.

Cueva de Altamira - Vista general de la Gran Sala de polícoromos
Cueva de Altamira – Vista general de la Gran Sala de polícoromos

Estos animales y la fauna asociada a ellos como bisontes, caballos y osos de las cavernas, continuaron nutriendo al hombre del Mesolítico en amplias zonas de Asia, «lo que conllevó a la extinción del bisonte prehistórico, objetivo de este trabajo», que ha sido desarrollado por investigadores liderados por el profesor José Luis Guil Guerrero, de la UAL.

Los investigadores han analizado la grasa de tres bisontes congelados encontrados en el permafrost de Siberia (Rusia), procedentes del Holoceno temprano con 8.000, 8.200 y 9300 años de antigüedad.

En las muestras de grasa de dos de los bisontes hallaron zonas que contenían ácido Omega-3 en porcentajes muy elevados, además de otros grasos esenciales Omega-6.

Según el estudio, la grasa subcutánea de bisontes consumidos por los cazadores en el Mesolítico contenía ácidos grasos Omega-3 en cantidades cuatro veces mayores a las que se encuentran en la grasa subcutánea del bisonte actual.

Por lo tanto, la grasa subcutánea del bisonte «podría haber contribuido» a satisfacer la ingesta diaria recomendada de ácidos grasos Omega-3 para mantener «una buena salud en el Mesolítico, en mucha mayor medida de lo que se pensaba», recalcan desde la UAL.

Fuente: La Razón.es