Lugares con historia-Begastri, la ciudad perdida (Murcia)

Cuando el viajero llega a las ruinas de Begastri, a escasos kilómetros de la murciana villa de Cehegín, de la cual fue origen, es difícil que se percate de la enorme importancia que tuvo esta ciudad durante un largo periodo histórico, ibérico, romano y visigodo, siendo precisamente en esta época cuando fue una de las primera sedes episcopales de España y uno de los puntos de entrada del cristianismo en la Península Ibérica. Ubicada en una posición privilegiada en lo alto de un cerro, su visita nos enseña lo que fue un municipium romanum construido sobre un enclave ibérico y que alcanzó su plenitud en la época visigoda.

Durante mucho tiempo, Begastri fue para los estudiosos la Ciudad Perdida. Su existencia era conocida desde antiguo, pero no se conocía su ubicación exacta, de manera que se buscaban sus restos en lugares como Murcia capital e incluso en puntos de alguna provincia limítrofe. Su identificación se hizo posible tras dos hallazgos realizados en el Cabecico de Roenas, a poco más de dos kilómetros de Cehegín. Unas lluvias torrenciales en 1978 dejaron al descubierto un ara de mármol de la época de Augusto, ofrenda de los habitantes a Júpiter, y una lápida con la inscripción RES PUBLICA BEGASTRE NSIUM.

Se trataba de un gran núcleo poblacional que nació como ciudad ibera y sus restos se pueden datar desde el siglo IV a.C. Entonces ya era importante en la zona, como atestiguan los restos que el comercio con el Mediterráneo oriental dejó en ella. Incluso en la creación de un torno alfarero, seguramente fenicio. El yacimiento que permanece ahora es una pequeña acrópolis de planta ovalada cuya cima amesetada se encuentra cercada por una sólida muralla de sillares, torreada y en la que se conocen hasta ahora tres de sus puertas. La primera muralla (puerta oriental) es uno de los ejemplos más imponentes de ciudades fortificadas en la antigüedad tardía en España.

La romanización llegó a Begastri tras la toma de Cartago Nova por Escipión. Los romanos remodelaron la ciudad, le dieron la categoría de municipium en el siglo I y engrandecieron su conjunto con un foro y edificios públicos (posiblemente un teatro y un anfiteatro), con el empleo de sillares, ladrillos y hormigón. Bajo el cerro han aparecido restos de villas romanas dedicadas a la explotación agropecuaria, además de vestigios de una canalización de agua, aún hoy en uso, que emplea el trazado romano.

El periodo de paz se mantuvo con los romanos hasta el siglo III, pero las inquietantes noticias de la llegada de los bárbaros hicieron temer por su futuro a los pobladores de Begastri, de manera que construyeron una fuerte muralla de cinco metros de grosor y hasta 11 de altura protegida por dos torres. Después, tras la conquista del sur peninsular por Justiniano, quien desde Bizancio quiso volver a unificar el Imperio, se dotó de un segundo recinto de muralla a la ciudad.

Ruinas de la antigua ciudad de 'Begastri'.
Ruinas de la antigua ciudad de ‘Begastri’.

Begastri se cristianizó muy pronto, pese a las persecuciones de los emperadores. Ya en los siglos II y III atestiguan las fuentes; la ciudad tenía en el siglo IV una comunidad cristiana documentada. En época visigoda se mantuvo la religión y cuando Recaredo se convirtió al cristianismo, en 589, Begastri debió de pasar a ser sede episcopal, puesto que los obispos de la ciudad acudieron al IV Concilio de Toledo, en el año 633.

La llegada de los musulmanes en 711 no hizo desaparecer la comunidad cristiana de Begastri. Los moros respetaron el núcleo mozárabe que quedó en el lugar, hasta que Begastri fue desapareciendo poco a poco en favor de la cercana Cehegín. Los musulmanes no dejarían que se repararan las puertas y torreones que fortificaban la ciudad por razones estratégicas.

En Begastri se encontró una singular reliquia: el ara de Júpiter. Otro de los más singulares objetos encontrados en el yacimiento marciano es una cruz de tipo monocromático de origen paleocristiano de bronce, una de las más antiguas de España. Los hallazgos más importantes puede contemplarlos el viajero en el Museo Arqueológico de Cehegín, espacio que ocupa el edificio barroco del viejo Ayuntamiento.

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Recreación virtual de cómo era la ciudad de ‘Begastri’.

Para llegar a Begastri el viajero tendrá que coger la salida de la autovía Cehegin Este y en vez de entrar al pueblo, deberá seguir todo recto por la Ronda Este. Existe un primer desvío que lleva a Begastri por la Vía Verde, pero los coches tienen prohibido el acceso. Si se sigue recto por el tanatorio se verá una señal a la derecha que pone pedanía El Escobar. Hay que coger esta dirección y más adelante se observa la señal de Begastri.

De vuelta a Cehegín, al viajero le merecerá la pena visitar lugares de interés como la iglesia de la Magdalena (siglo XVI) o el palacio de los Fajardo (siglo XVIII) El abigarrado recinto viejo de la villa, dispuesto al más puro estilo de una medina árabe, está declarado Conjunto Histórico-Artístico. En las estrechas calles de la localidad murciana todavía trabajan los viejos alpargateros que, sentados en toscos bancos de madera, van dando forma a las suelas con trenzas de yute recubiertas de cáñamo.

La provincia de Murcia cuenta con más atractivos históricos para ser explorada en profundidad. Una vez que el viajero complete su recorrido por el yacimiento de Begastri puede conocer la localidad de Moratalla, un pintoresco pueblo medieval, o bien extender sus tentáculos viajeros por el pasado del Valle del Ricote, el último reducto morisco del Levante español.

Autor: Javier Ramos – www.lugaresconhistoria.com

Fuente: http://lugaresconhistoria.com/2015/05/16/begastri-cehegin-murcia/