Lugares con historia – El Gijón romano


Cuatro enclaves de excepción explican el pasado romano de Gijón y sus alrededores: los restos de un oppidum, de la muralla, de los baños y de un magnífico asentamiento de 4.000 metros cuadrados. Los astures dejaron paso a la dominación romana de su territorio cuyos orígenes de población se remontan a un conjunto dolménico datado del 5000 a.C.,considerado como el más importante del norte de nuestro país. Sin duda, Gijón se erige como uno de los destinos turísticos con más historia de España y reclama la visita del viajero.

Geógrafos de la Antigüedad como Estrabón y Plinio recogieron la existencia de unoppidum llamado Noega que los expertos sitúan en la Campa Torres, junto al Cantábrico, en el cabo del mismo nombre, al oeste de Gijón. Parece que los romanos llegaron al lugar atraídos por la presencia de gentes que trabajaban los metales, en concreto los cilúrnigos, uno de los pueblos astures. Siglos más tarde, los pobladores prefirieron trasladarse a Gigia, una península que hoy conocemos como Cerro de Santa Catalina. A partir de entonces se inició el desarrollo de la nueva civitas romanas que alcanzó gran importancia como centro de intercambio comercial, por vía marítima y terrestre, a través de la Ruta de la Plata, convirtiéndose así Gijón en en el ‘mar’ de dicha ruta.

Conocer el pasado romano de Gijón pasa por descubrir cuatro enclaves: la citada Campa Torres, la muralla, las termas y la villa de Veranes. En la Campa de Torres, las campañas arqueológicas iniciadas en el siglo XVIII han localizado evidencias de que los romanos precisaron su inigualable ubicación dominando la costa. Hacia el año 10 erigieron sobre el cabo de Torres un monumento a Augusto, del que se conserva la lápida. Con el tiempo, los ocupantes abandonaron dicho asentamiento por el llano interior, tras las murallas, ocupando un área de unos 500 metros de largo por 200 de ancho.

Monumento dedicado al emperador Octavio Augusto en Gijón.
Monumento dedicado al emperador Octavio Augusto en Gijón.

Dicho cambio de situación afectó al tipo de vivienda que construían, que pasaron a tener trazos angulares, paredes de cuarcita con barro, una o más habitaciones unidas entre sí, porche de acceso y cubierta de teja plana. En cuanto a la economía, la ‘mudanza’ conllevó la crisis de la metalurgia, así como la importación de vino, salazones, aceites de la Bética…

El viajero que visite la Campa de Torres podrá contemplar la primera casa hallada, un poso, cubetas y hornillos de fundición, un aljibe, un tramo de calle, otras viviendas de mayor tamaño… Y además, comparar dos estructuras bien distintas: una cabaña astur de planta circular y una casa romana rectangular. Desde el punto de vista arqueológico, el parque de Campa Torres proporciona información sobre la protohistoria asturiana y explica los orígenes de la ciudad de Gijón. Permite al viajero que lo visita conocer el paso de la época prerromana a la romana.

La muralla de Gijón, construida ente los siglos III y IV, cuando ya la ciudad estaba consolidada como tal, protegieron la civitas con una pared muraria que alcanzaría 900 metros de longitud y dos y medio de espesor. Partía del actual barrio de Cimadevilla, cerrando el cerro de Santa Catalina hasta rodear el lugar donde hoy se ubica la iglesia de San Pedro. La muralla se mantuvo en pie hasta 1395, cuando la ciudad fue asediada e incendiada durante las luchas de poder entre Enrique III de Trastámara y el conde Alfonso Enríquez.

Situadas en Campo Valdés, las termas romanas son aún más antiguas, pues datan de los siglos I-II, aunque en el VI pasaron a ser utilizadas como vivienda y en el Medievo se reaprovecharon como necrópolis. Los restos pertenecen a un complejo termal construido en dos fases. En el primero de los edificios se suceden los ambientes calientes, templados y fríos mediante luces de colores; mientras que el segundo corresponde a un añadido de una estancia circular, inscrita en un cuadrado, destinada a los baños de vapor. El viajero se introduce en las ruinas mediante una pasarela que reproduce el recorrido original. Cada espacio se presenta con una reconstrucción infográfica del interior.

Interior de las termas romanas de Campo Valdés./Salas
Interior de las termas romanas de Campo Valdés./Salas

A partir del siglo II se ampliaría el espacio con habitaciones decoradas con pinturas murales. Los vestigios conservados, que salieron a la luz en 1903, conforman el Museo de las Termas,donde familiarizarse con las técnicas constructivas, la vida cotidiana e incluso la flora y fauna de la época. En el último espacio, la villa de Veranes, un sitio ideal para investigar la transición del mundo romano al medieval.

Las estructuras (piscina, mosaicos, paramentos, estancias y una necrópolis medieval) lo convierten en el mayor asentamiento de época romana del norte de España. Ocupa unos 4.000 metros cuadrados y está datada entre los siglos I y VI. La visita a los restos arqueológicos de la villa se realiza a través de un sendero con diferentes puntos de observación que nos aproximan a sus estancias.

Lugares con historia ya ha invitado al viajero a conocer el pasado romano de otras ilustres ciudades de nuestro país como Barcino, Valentia o Caesaragusta (Zaragoza) La impronta que este pueblo dejó en Hispania permanece vivo entre su patrimonio y un legado que ha preservado retazos de historia tan significativos como la Vía Augusta. Sin moverse de Asturias, el viajero también puede descubrir la memoria prehistórica de estas tierras del Cantábrico mediante, por ejemplo, la ruta de los dinosaurios o el encanto de pueblos como Luarca.

Autor: Javier Ramos – www.lugaresconhistoria.com

Fuente: http://lugaresconhistoria.com/2014/10/09/gijon-romano/