Racismo, fútbol y prehistoria: Todos somos iguales

 

 

 

 

Por David Benito
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Me considero un gran amante tanto de la Prehistoria como del fútbol entre otras muchas cosas. Llevo mucho tiempo acudiendo a ver partidos a los campos de fútbol y hay una cosa que no ha cambiado desde que era un crío. La gente se transforma dentro de estos coliseos del siglo XXI, y no para bien precisamente. De hecho, en los campos de fútbol escuchas a niños pequeños decir una serie de barbaridades que en cualquier otro lugar sus padres les recriminarían su mala educación, o al menos eso quiero pensar, que no les admiten esas burradas en cualquier otro contexto. Y en ese sentido deberíamos poner unos límites. ¿Qué tiene que ver esto con la historia? Mucho más de lo que pensamos. Aunque, para ser exactos, les hablaré, no de historia sino de prehistoria.

A Dani Alves, jugador del Barcelona, momento en el que le tiran un plátano de forma despectiva
A Dani Alves, jugador del Barcelona, momento en el que le tiran un plátano de forma despectiva

Como aficionado que soy, entiendo que en algún momento de calentón uno se levante y recrimine al árbitro la injusta falta que ha pitado, la tarjeta amarilla que ha dejado de sacar o el fuera de juego que no fue y terminó pitando. Hay formas y formas de decir las cosas, no todas correctas, pero a las pulsaciones que uno vive los partidos de su equipo puede llegar incluso hasta ser justificable. Lo que no he entendido nunca ni entenderé y, por descontado, no tiene ningún sentido, son las faltas de respeto de carácter racista. Da igual del equipo que seas, quién sea tu jugador favorito, incluso la deshonrosa y chulesca actitud de ciertos jugadores dentro y fuera de los terrenos de juego. ¡Nada justifica esas faltas de respeto! Y en ese sentido me parecen perfectas las medidas que se están tomando, multando y expulsando a todos aquellos que se sobrepasan.

Robert Carlos, ex jugador del Real Madrd, es increpado por un aficionado ofreciéndole un plátano
Robert Carlos, ex jugador del Real Madrd, es increpado por un aficionado ofreciéndole un plátano

Además, como voy a explicar a continuación, las muestras de racismo y llamar «mono» a una persona por el color de su piel y su morfología exterior, no demuestran más que muy poco conocimiento por lo que somos y lo que fuimos por parte de estos maleducados carentes de valores. Recuero las terroríficas imágenes del ex jugador de Madrid y Barcelona Eto, abandonando el terreno de juego cansado de tanto insulto, el ex madridista Roberto Carlos tuvo que soportar que le llamasen mono y se escuchase un «uhhhhhh» cada vez que tocaba la pelota, en tiempos más recientes el barcelonista Dani Alves vio como le tiraban un plátano a su paso… Desafortunadamente hay muchos casos como estos que siguen viéndose en campos de fútbol de dentro y fuera de España.

A todos aquellos que llevan a cabo este tipo de actos deleznables sólo les puedo decir que son unos auténticos indeseables y además unos ignorantes. ¿Por qué? Muy sencillo. Porque no tienen ni idea de dónde venimos. Hoy en día ya nadie pone en duda que nosotros, los Homo sapiens, procedemos de África. Todos éramos negros y fuimos perdiendo pelo corporal según nos fuimos haciendo más humanos. Y me refiero más humanos a nivel evolutivo, en temas de educación muchos siguen en un grado excesivamente arcaico. Homo sapiens surge en África hace alrededor de 200.000 años, expandiéndose posteriormente por el resto del planeta, colonizándolo y consiguiendo desarrollar una tecnología que nos ha llevado a poblar lugares casi inhabitables. Pues bien, esos primeros ancestros, de los cuales llevamos parte de carga genética, eran negros y tenían unas características morfológicas que estos indeseables califican como monos. A éstos les diría que nuestra «abuela prehistórica» era negra, muy negra y, según su criterio se parecería a un mono.

El colegiado intenta convencer a el ex barcelonista Eto de que no abandone el terreno de juego
El colegiado intenta convencer a el ex barcelonista Eto de que no abandone el terreno de juego

Veamos con un ejemplo hipotético poco probable, pero muy esclarecedor. Pongámonos que se produce una tragedia en un campo de fútbol y mueren tanto jugadores como aficionados. Todos perecen y el lugar se va tapando con sedimento con el paso de los años, convirtiéndose en un yacimiento arqueológico. Llegaría un momento que los cuerpos estarían completamente enterrados. Al excavar el yacimiento nos encontraríamos con un gran número de restos óseos. Al estudiar los esqueletos los arqueólogos no distinguirían nada diferente entre el aficionado que gritaba «mono» al jugador y el jugador increpado por el «animal» de aficionado. Ambos individuos serían calificados taxonómicamente como Homo sapiens. Es decir, que el aficionado maleducado es igual de mono que el futbolista al que insultaba, al menos eso dice la ciencia. ¡Pero qué ignorantes son algunos!

Imagen aparecida en el Daily Mail en donde se aprecia a un aficionado haciendo un feo gesto racista a un jugadr de Fútbol
Imagen aparecida en el Daily Mail en donde se aprecia a un aficionado haciendo un feo gesto racista a un jugador de fútbol

En fin, las diferencias morfológicas no son más que adaptaciones al medio en el que nos hemos desarrollado. Sin esas adaptaciones no habríamos logrado sobrevivir. Simplemente son eso y nada más. Todos tenemos la misma morfología y aproximadamente la misma capacidad craneana, aunque no lo parezca.

Disfrutemos del deporte pero que las faltas de respeto de carácter racista —y cualquier otra— brillen por su ausencia. ¡Todos somos igual de monos! ¡¡¡¡RESPECT!!!!

Así somos todos por dentro. Por fuera somos blancos, negros, amarillos... simplemente colores y nada más
Así somos todos por dentro. Por fuera somos blancos, negros, amarillos… simplemente colores y nada más

 

 

 

 

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