Una época en la que Europa quedó casi desierta

La importancia del yacimiento de Valverde ya ha sido reconocida por el arqueólogo estadounidense Lawrence Guy Straus, uno de los mayores expertos en el Solutrense ibérico y codirector de las excavaciones del yacimiento cántabro de El Mirón. Straus menciona estos hallazgos en un artículo publicado en la revista Espacio, Tiempo y Forma. El trabajo incluye un mapa en el que están marcados todos los territorios de Europa donde se han hallado rastros de esta cultura prehistórica y en el que figura el yacimiento monfortino. Straus señala que este descubrimiento ayuda a aclarar la conexión entre las principales zonas de poblamiento solutrense, cubriendo el vacío que existía entre los yacimientos de Asturias y de Foz Côa, en el norte de Portugal.

El investigador señala que los conocimientos actuales sobre este período indican la existencia de varios centros de población humana en la Península Ibérica y Francia «separados por zonas de despoblado relativo o tal vez casi absoluto». En esas áreas de refugio donde sobrevivieron los grupos nómadas de cazadores-recolectores-añade- «las poblaciones podrían haber sido relativamente densas». Las similitudes tecnológicas que se han detectado entre estas diferentes poblaciones sugieren por otro lado que, pese a su relativo aislamiento, hubo relaciones entre ellas. Straus señala a este respecto que «especialmente en estos tiempos difíciles, los contactos humanos eran esenciales para el mantenimiento demográfico (la búsqueda de parejas fuera de cada pequeña banda local, la exogamia), para el intercambio de información sobre la caza y las condiciones de vida en la diferentes áreas y para obtener la posibilidad de seguridad o de rescate en momentos de crisis»

Una zona de paso

Los arqueólogos señalan que en los yacimientos del norte de Portugal se han descubierto artefactos solutrenses con características típicas del área cantábrica, algo que también sucede en el yacimiento de Monforte y que se debería a los contactos entre diferentes poblaciones de los que habla Straus. Según explica Arturo de Lombera, «estas similitudes técnicas indican que Valverde pudo formar parte de una especie de corredor entre la cornisa cantábrica y Portugal, que discurriría por los valles del interior de Galicia y bordearía las sierras orientales, que entonces estaban cubiertas por glaciares».

Monforte, un oasis en el período más frío de la Edad de Hielo

FRANCISCO ALBO

La arqueóloga Tania Lazuen muestras pizas líticas halladas en Valverde
La arqueóloga Tania Lazuen muestras pizas líticas halladas en Valverde

Las investigaciones realizadas en los últimos años en el yacimiento paleolítico descubierto en el 2007 en el monte de Valverde, en Monforte, han acrecentado considerablemente la importancia de este enclave arqueológico. En las prospecciones y catas que se efectuaron en la zona entre ese año y el 2009 se recogieron en total 2.434 artefactos líticos. En un principio, los arqueólogos clasificaron provisionalmente un par de esas piezas como pertenecientes al Solutrense, una cultura prehistórica que se desarrolló entre hace 22.000 y 17.000 años y de la que hasta entonces no se conocía ninguna muestra en el noroeste ibérico. Pero los estudios de laboratorio han probado después que la práctica totalidad de ese conjunto es de origen solutrense.

Área de refugio

La presencia del yacimiento de Valverde -explica el arqueólogo Arturo de Lombera, codirector de los trabajos de campo- prueba que el valle de Lemos figura entre esas áreas de refugio, en las que un clima menos frío y más húmedo permitía la existencia de una vegetación más abundante y variada y la presencia de fauna, posibilitando la supervivencia de los grupos humanos. «Pero pensamos que la zona no fue un refugio permanente y que solo era visitada por los grupos nómadas en verano, cuando el tiempo era más soportable -dice De Lombera- y que en invierno esas bandas se desplazarían al litoral, porque en el interior el frío sería demasiado intenso».

Los investigadores creen que los pobladores solutrenses del monte de Valverde tenían contactos con el litoral cantábrico, pero señalan que también pudieron desplazarse a la costa sudoeste de Galicia. En las Rías Baixas, puntualiza De Lombera, no se han hallado rastros arqueológicos de esa época, pero eso puede deberse a la falta de investigaciones y a que muchos vestigios de campamentos solutrenses seguramente fueron sepultados por el mar, que en esa época se hallaba a más de diez kilómetros de la línea actual de la costa.

Fuente: La Voz de Galicia.es