Una tumba “made in Spain” para Tutankamón

Abre al público, en el Valle de los Reyes, la réplica de la tumba del faraón egipcio realizada en Madrid, que reproduce todos los detalles de la original.

Si el joven faraón Tutankamón regresara desde su viaje al Más Allá, probablemente no sabría encontrar las diferencias entre la tumba en la que descansó, solitario, 3.300 años hasta que el británico Howard Carter llegó a molestarlo, y la réplica que abre sus puertas al público a unos cientos de metros de su última morada. Estupefacto, parpadearía con sus pequeños ojos momificados hasta despertar del espejismo, quizás al dar unos golpecitos en las paredes del sepulcro y comprobar que no estaba tocando el estuco bellamente decorado, sino -sin él saberlo, claro está- poliéster con fibra de vidrio. Nadie le regañaría por tocar. La réplica está para eso.

Instalada a la entrada del valle de los Reyes, en Luxor, junto a la casa del descubridor de la original, la tumba española del faraón más popular del Antiguo Egipto, fabricada por Factum Arte en Madrid, ayudará a conservar uno de los sepulcros más visitados -y que más rápidamente se han deteriorado- de la vasta necrópolis de Tebas.

El facsímil reproduce al milímetro todos los detalles de la tumba, el relieve de sus paredes, la tonalidad exacta de sus colores, incluso el polvo acumulado en la original a lo largo de los años y las microbacterias que, alimentadas por la respiración y el sudor de los turistas, han montado un festín en las paredes del original.

Instalación en Luxor de la réplica de la tumba de Tutankamón. EFE
Instalación en Luxor de la réplica de la tumba de Tutankamón. FOTO: EFE

Aunque no ha sido descuidada, las tumbas nunca fueron ideadas para acoger a visitantes, recordaba el artista Adam Lowe, a cargo de un proyecto que acaba de comenzar. Factum Arte trabaja ya en la elaboración de dos nuevas réplicas, las de las tumbas de Nefertari y Seti I, que se encuentran cerradas al público, y para las que se utilizará la última tecnología de escáneres láser en 3D.

En la casa de Howard Carter

La elección de la casa de Carter, restaurada recientemente, para su instalación no ha sido fortuita. La historia de Tutankamón estará para siempre ligada a la del arqueólogo que en 1922 rompía el sello intacto del sepulcro y veía «cosas maravillosas». Pero también se han tenido en cuenta motivos prácticos. Después de estudiar el terreno, «comprobamos que era un lugar seguro -uno de los pocos- para instalar el facsímil, que no nos íbamos a encontrar otra tumba debajo», explica Nigel Hetherington, que ha colaborado con el proyecto.

Por 50 libras, algo más de 5 euros, los visitantes podrán contemplar la casa-museo de Carter y la réplica, que ha sido alojada bajo tierra, y en la que se ha copiado el acceso e incluso el sistema de iluminación de la original.

Trabajando en la construcción de la réplica de la tumba en Factum Arte. Ángel de Antonio
Trabajando en la construcción de la réplica de la tumba en Factum Arte. FOTO: Ángel de Antonio

Siguiendo la filosofía conservacionista que se aplicó en las cuevas de Altamira, el clon podría ayudar a descargar de turistas la tumba verdadera en un futuro si el Gobierno egipcio así lo deseara. Por el momento, la tumba original estará abierta «para que los visitantes puedan comparar las dos», asegura Hetherington.

En septiembre, no obstante, el sepulcro en el que descansa Tutankamón cerrará durante un tiempo para que un equipo del Getty Conservation Institute estudie las condiciones de conservación en las que se encuentra. La réplica permitirá a los turistas seguir soñando con el faraón que, en su muerte, consiguió despertar la magia del Antiguo Egipto.

Fuente: ABC